“COSAS INNECESARIAS”: UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FRAGILIDAD HUMANA Y LA DECADENCIA MORAL"
Crónicas del Este 27/11/2023 Política
Arqto. Marcelo Fabani
Stephen King ha descrito en su libro “Mientras escribo”, la forma en que elige los temas de sus novelas.
Hay veces en las que se basa en su historia personal como en “Misery” donde la enfermera que mantiene cautivo a un escritor famoso a cualquier precio, representa el alcoholismo que durante muchos años lo tuvo cautivo a él.
En “Cosas necesarias” (Needful things, Estados Unidos, 1993), amplía la referencia propia relatando los cambios en el comportamiento social que sufre un pequeño pueblo de Maine, Castle Rock cuando la avaricia, el rencor, la desconfianza y la culpa cobran un primer plano en el pensamiento y acción de sus habitantes.
La llegada al pueblo de un coleccionista llamado Leland Gaunt abriendo una nueva tienda de antigüedades llamada "Cosas necesarias" alterará la paz imperante en Castle Rock. Allí Gaunt venderá distintos artículos que curiosamente poseen algún valor personal para cada uno de los habitantes. Algunos revisten un valor afectivo mientras que otros resultan necesarios para satisfacer ambiciones o paliar dolencias.
A cambio Gaunt pide a sus clientes que le hagan alguna pequeña broma a sus vecinos. Estas bromas harán explotar rivalidades y enconos anteriores desatando un caos de perjuicios y venganzas en la otrora tranquila población.
Gaunt maneja el ánimo de los habitantes con la precisión de quien conoce a fondo el alma humana y a veces aún mas, ya que conoce las circunstancias en la que sus vidas se desarrollan. Conoce no sólo rivalidades sino los motivos de éstas, conoce la ambición por tener, la necesidad de vengar una afrenta y sobre todo, el momento exacto de provocar estas acciones para convertir a la gente en lo opuesto a lo que estaban siendo.
Resulta muy interesante que esta historia haya sido escrita por Stephen King en 1991, ya que como se mencionaba, este autor ha utilizado el terror muchas veces como pretexto para comunicar su crónica de distintos aspectos de la naturaleza humana.
Drogas, alcohol, discriminación, prejuicio, religión, han sido blanco de su opinión a través de relatos muy disímiles en su temática.
“Cosas necesarias” habla de lo frágil que resulta el espíritu cuando la persona ha sido acostumbrada a depositar su felicidad en objetos y a asignarle un valor afectivo muy superior a aquellos valores y situaciones que a la postre, redundan en una felicidad duradera.
Vemos personalidades opuestas a lo que venían siendo en cada residente que adquiere un objeto de la tienda surgiendo como lava ante la discordia sembrada por Gaunt .
No hay edad para ser seducido por un objeto que les haga feliz. Desde un niño admirado por artículos de beisbol hasta una mujer a punto de casarse que desea poseer un amuleto que aliviará su artritis crónica.
Todos estos objetos son tan anhelados por la gente que aumentará el compromiso de satisfacer los pedidos de Gaunt al no costarles dinero. Y aquí es donde resulta interesante ver que esa actitud de compromiso e incluso de cierta lealtad, conforman una suerte de nuevo grupo unido a su líder en aspectos muy negativos en cuanto a valores morales.
Si bien no conforman un grupo unido entre si, el manejo del líder los hace actuar como si lo fueran, desatando un caos igual de efectivo que si estas huestes conformaran una única fuerza de ataque.
Resulta interesante ver el crecimiento exponencial del caos estimulado por esta lealtad conferida a un extraño por el sólo hecho de haber sido satisfechos en sus deseos sin contrapartida material alguna, es decir sin pagar un precio monetario.
En forma directa, el anticuario promueve la decadencia del espíritu humano a través de la activación precisa del mas perverso instinto de supervivencia residente en cada persona.
La reflexión sobre cual es el precio de nuestra moral y hasta donde llegarían nuestras acciones por posesiones ambicionadas es inevitable en este laboratorio social en el que Castle Rock se convierte.
Si bien se trata de una película basada en un libro de 1991, el impacto del análisis del comportamiento de los pobladores del pueblo mencionado no deja de ser tremendamente aplicable en la actualidad.
Estamos viendo como inequívocamente las “cosas necesarias” de esta ficción se convierten en símbolos de otras cosas mucho mas necesarias y muy apetecidas que desatan ya no el caos en un entorno reducido sino a nivel global.
Y sobre todo, de la corrupción moral del ser humano que ello trae para conseguirlas, donde la humanidad se abandona en aras de satisfacerse egoístamente, olvidándose de los demás con los cuales se convive.
El descenso moral que trae la primacía de sentimientos como la venganza, la envidia y la ambición por sobre lo mas noble del ser humano es el tema principal de esta película.
Pero también nos plantea hasta que punto un manipulador puede tejer una red de conspiraciones en base a nuestros propios defectos llevando el caos no sólo en nuestras vidas sino en las de la comunidad donde habitamos.
Por eso, una conclusión directa del visionado de esta película podría encajar perfectamente en la idea de que siempre se tendría que privilegiar el criterio propio ante la información falsa, ante la decisión de ejercer la violencia y sobre todo ante la presión de nuestros instintos de niveles mas bajos.
Este criterio propio solo se logra con una educación que apueste al humanismo y una cultura que no se deje avasallar por cambios coyunturales que sustituyan los valores esenciales del ser humano.
Arqto. Marcelo Fabani
Stephen King ha descrito en su libro “Mientras escribo”, la forma en que elige los temas de sus novelas.
Hay veces en las que se basa en su historia personal como en “Misery” donde la enfermera que mantiene cautivo a un escritor famoso a cualquier precio, representa el alcoholismo que durante muchos años lo tuvo cautivo a él.
En “Cosas necesarias” (Needful things, Estados Unidos, 1993), amplía la referencia propia relatando los cambios en el comportamiento social que sufre un pequeño pueblo de Maine, Castle Rock cuando la avaricia, el rencor, la desconfianza y la culpa cobran un primer plano en el pensamiento y acción de sus habitantes.
La llegada al pueblo de un coleccionista llamado Leland Gaunt abriendo una nueva tienda de antigüedades llamada "Cosas necesarias" alterará la paz imperante en Castle Rock. Allí Gaunt venderá distintos artículos que curiosamente poseen algún valor personal para cada uno de los habitantes. Algunos revisten un valor afectivo mientras que otros resultan necesarios para satisfacer ambiciones o paliar dolencias.
A cambio Gaunt pide a sus clientes que le hagan alguna pequeña broma a sus vecinos. Estas bromas harán explotar rivalidades y enconos anteriores desatando un caos de perjuicios y venganzas en la otrora tranquila población.
Gaunt maneja el ánimo de los habitantes con la precisión de quien conoce a fondo el alma humana y a veces aún mas, ya que conoce las circunstancias en la que sus vidas se desarrollan. Conoce no sólo rivalidades sino los motivos de éstas, conoce la ambición por tener, la necesidad de vengar una afrenta y sobre todo, el momento exacto de provocar estas acciones para convertir a la gente en lo opuesto a lo que estaban siendo.
Resulta muy interesante que esta historia haya sido escrita por Stephen King en 1991, ya que como se mencionaba, este autor ha utilizado el terror muchas veces como pretexto para comunicar su crónica de distintos aspectos de la naturaleza humana.
Drogas, alcohol, discriminación, prejuicio, religión, han sido blanco de su opinión a través de relatos muy disímiles en su temática.
“Cosas necesarias” habla de lo frágil que resulta el espíritu cuando la persona ha sido acostumbrada a depositar su felicidad en objetos y a asignarle un valor afectivo muy superior a aquellos valores y situaciones que a la postre, redundan en una felicidad duradera.
Vemos personalidades opuestas a lo que venían siendo en cada residente que adquiere un objeto de la tienda surgiendo como lava ante la discordia sembrada por Gaunt .
No hay edad para ser seducido por un objeto que les haga feliz. Desde un niño admirado por artículos de beisbol hasta una mujer a punto de casarse que desea poseer un amuleto que aliviará su artritis crónica.
Todos estos objetos son tan anhelados por la gente que aumentará el compromiso de satisfacer los pedidos de Gaunt al no costarles dinero. Y aquí es donde resulta interesante ver que esa actitud de compromiso e incluso de cierta lealtad, conforman una suerte de nuevo grupo unido a su líder en aspectos muy negativos en cuanto a valores morales.
Si bien no conforman un grupo unido entre si, el manejo del líder los hace actuar como si lo fueran, desatando un caos igual de efectivo que si estas huestes conformaran una única fuerza de ataque.
Resulta interesante ver el crecimiento exponencial del caos estimulado por esta lealtad conferida a un extraño por el sólo hecho de haber sido satisfechos en sus deseos sin contrapartida material alguna, es decir sin pagar un precio monetario.
En forma directa, el anticuario promueve la decadencia del espíritu humano a través de la activación precisa del mas perverso instinto de supervivencia residente en cada persona.
La reflexión sobre cual es el precio de nuestra moral y hasta donde llegarían nuestras acciones por posesiones ambicionadas es inevitable en este laboratorio social en el que Castle Rock se convierte.
Si bien se trata de una película basada en un libro de 1991, el impacto del análisis del comportamiento de los pobladores del pueblo mencionado no deja de ser tremendamente aplicable en la actualidad.
Estamos viendo como inequívocamente las “cosas necesarias” de esta ficción se convierten en símbolos de otras cosas mucho mas necesarias y muy apetecidas que desatan ya no el caos en un entorno reducido sino a nivel global.
Y sobre todo, de la corrupción moral del ser humano que ello trae para conseguirlas, donde la humanidad se abandona en aras de satisfacerse egoístamente, olvidándose de los demás con los cuales se convive.
El descenso moral que trae la primacía de sentimientos como la venganza, la envidia y la ambición por sobre lo mas noble del ser humano es el tema principal de esta película.
Pero también nos plantea hasta que punto un manipulador puede tejer una red de conspiraciones en base a nuestros propios defectos llevando el caos no sólo en nuestras vidas sino en las de la comunidad donde habitamos.
Por eso, una conclusión directa del visionado de esta película podría encajar perfectamente en la idea de que siempre se tendría que privilegiar el criterio propio ante la información falsa, ante la decisión de ejercer la violencia y sobre todo ante la presión de nuestros instintos de niveles mas bajos.
Este criterio propio solo se logra con una educación que apueste al humanismo y una cultura que no se deje avasallar por cambios coyunturales que sustituyan los valores esenciales del ser humano.
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